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sábado, 21 de marzo de 2015

RITUAL PODEROSO A SAN PATRICIO

RITUAL MUY PODEROSO DE FUEGO Y PIMIENTA A SAN PATRICIO

PARA ESTE RITUAL NECESITARÁS:
  UNA ESTAMPA BENDITA A SAN PATRICIO
  UNA VELÓN  VERDE
  UN CUENCO DE BARRO
  CUATRO GRANOS DE PIMIENTA NEGRA
  UN PAÑUELO BLANCO
  UN POCO DE VINAGRE.


ENCIENDE EL VELÓN VERDE, OFRÉCESELO A SAN PATRICIO PIDIÉNDOLE SU PROTECCIÓN  Y ESPERA HASTA QUE LA LLAMA PAREZCA SER ESTABLE Y FUERTE, CUANDO ESTO OCURRA, ESCRIBE EL NOMBRE DE LA PERSONA QUE QUIERES ALEJAR Y LO TACHAS CON UNA X.
 ACERCA EL PAPEL AL FUEGO Y DEJA QUE SE VAYA QUEMANDO LENTAMENTE A LA VEZ QUE LAS CENIZAS VAN CAYENDO DENTRO DEL CUENCO DE BARRO. CUANDO NO QUEDE NADA DEL PAPEL, LOS RESTOS QUE HAS RECOGIDO, ÉCHALOS EN EL PAÑUELO BLANCO CON CUATRO GRANOS DE PIMIENTA Y HAZ UNA X CON VINAGRE. DALE UN NUDO Y GUÁRDALO EN UNA BOLSA CON CUIDADO DE NO TOCAR EL PAÑUELO DEL NUDO PARA ABAJO. POR ÚLTIMO, EN UN LUGAR CON AGUA CERCANO, YA SEA MAR O RÍO, LÁNZALO SIN MIRAR A VER DÓNDE CAE. FINALMENTE REZA ESTA BENDICIÓN PODEROSA A SAN PARICIO.

Antigua bendición a San Patricio


“Que la tierra se vaya haciendo camino ante mis pasos, que el viento sople siempre a mis espaldas, que el sol brille cálido sobre mi cara, que la lluvia caiga suavemente sobre mis campos y, hasta tanto volvamos a encontrarnos, que Dios me lleve en la palma de su mano.”

viernes, 23 de enero de 2015

JUSTO JUEZ



ORACIÓN
 PODEROSA AL JUSTO JUEZ PARA LIBERAR DE ENEMIGOS, PRISIONES, MALES, PELIGROS
(oración de los tres cirios al Justo Juez)



Señor Jesucristo, Dios de vivos y muertos,
Eterno Sol de Justicia,
encarnado en el casto vientre de la Virgen María,
por la salud del linaje humano;
Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra,
y muerto en la Cruz por mi amor.

Tú que fuiste envuelto en un sudario
y puesto en un sepulcro,
del que al tercer día Resucitaste
vencedor de la muerte y del Infierno.

Te pido encarecidamente por….se hace la petición prendiendo un cirio blanco

Justo y Divino Juez, oye mis súplicas,
atiende a mis ruegos,
escucha mis peticiones y dales favorable despacho.

Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades,
sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos,
como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím.

El imperio de tu voz ponía en fuga a todos los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos poseídos,
y dio vista a los ciegos, habla a los mudos,
oído a los sordos y perdón a los pecadores,
como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

Tú te hiciste invisible a tus enemigos,
a tu voz retrocedieron,
cayendo por tierra en el huerto
los que fueron a aprisionarte,
y cuando expirabas en la Cruz,
a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.
Se hace la petición y se prende el segundo cirio.

Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas
sin ser visto por la guardia de Herodes;
tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera.

Te suplico, Justo Juez,
me liberes de todos mis enemigos,
visibles e invisibles.

La sábana santa en que fuiste envuelto me cubra;
tu sagrada sombra me esconda,
el velo que cubrió tus ojos
ciegue a los que me persiguen,
y a los que me deseen mal:
ojos tengan y no me vean,
manos tengan y no me tienten,
oídos tengan y no me oigan,
lengua tengan y no me acusen,
y sus labios enmudezcan en los tribunales
cuando intenten perjudicarme.

Oh Jesucristo, Justo y Divino Juez,
favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones,
lances y compromisos,
y haz que al invocarte
y clamar al imperio de tu poderosa y Santa voz
llamándote en mi auxilio,
las prisiones se abran,
las cadenas y los lazos se rompan,
los grillos y las rejas se quiebren,
los cuchillos se doblen
y toda arma que sea en mi contra se inutilice;
ni los caballos me alcancen,
ni los espías me miren ni me encuentren.

Tu Sangre me bañe,
tu manto me cubra,
tu mano me bendiga,
tu Poder me oculte,
tu Cruz me defienda,
y sea mi escudo en la vida
y en la hora de mi muerte.

Se hace la petición y se prende el tercer cirio

Oh Justo Juez, Hijo del Eterno Padre,
que con Él y con el Espíritu Santo
eres un solo Dios verdadero;
oh Verbo Divino hecho hombre,
yo te suplico
me cubras con el manto de la Santísima Trinidad,
para que me libre de todos los males y peligros
y me glorifique tu Santo Nombre.

Amén.

Divino y Justo Juez, acompáñame en mi vida,
líbrame de todo peligro y accidente;
ayúdame en juicios, líbrame de injusticias,
defiéndeme de mis enemigos
y socórreme en mis necesidades.

Así sea.

Rezar  el Credo,
Padrenuestro y tres Glorias.
  PODEROSA AL JUSTO JUEZ PARA LIBERAR DE ENEMIGOS, PRISIONES, MALES, PELIGROS
(oración de los tres cirios al Justo Juez)



Señor Jesucristo, Dios de vivos y muertos,
Eterno Sol de Justicia,
encarnado en el casto vientre de la Virgen María,
por la salud del linaje humano;
Justo Juez, Creador del Cielo y de la Tierra,
y muerto en la Cruz por mi amor.

Tú que fuiste envuelto en un sudario
y puesto en un sepulcro,
del que al tercer día Resucitaste
vencedor de la muerte y del Infierno.

Te pido encarecidamente por….se hace la petición prendiendo un cirio blanco

Justo y Divino Juez, oye mis súplicas,
atiende a mis ruegos,
escucha mis peticiones y dales favorable despacho.

Tu voz imperiosa serenaba a las tempestades,
sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos,
como a Lázaro y al hijo de la viuda de Nahím.

El imperio de tu voz ponía en fuga a todos los demonios, haciéndolos salir de los cuerpos poseídos,
y dio vista a los ciegos, habla a los mudos,
oído a los sordos y perdón a los pecadores,
como a la Magdalena y al paralítico de la piscina.

Tú te hiciste invisible a tus enemigos,
a tu voz retrocedieron,
cayendo por tierra en el huerto
los que fueron a aprisionarte,
y cuando expirabas en la Cruz,
a tu poderoso acento se estremecieron los orbes.
Se hace la petición y se prende el segundo cirio.

Tú abriste las cárceles a Pedro y lo sacaste de ellas
sin ser visto por la guardia de Herodes;
tú salvaste a Dimas y perdonaste a la adúltera.

Te suplico, Justo Juez,
me liberes de todos mis enemigos,
visibles e invisibles.

La sábana santa en que fuiste envuelto me cubra;
tu sagrada sombra me esconda,
el velo que cubrió tus ojos
ciegue a los que me persiguen,
y a los que me deseen mal:
ojos tengan y no me vean,
manos tengan y no me tienten,
oídos tengan y no me oigan,
lengua tengan y no me acusen,
y sus labios enmudezcan en los tribunales
cuando intenten perjudicarme.

Oh Jesucristo, Justo y Divino Juez,
favoréceme en toda clase de angustias y aflicciones,
lances y compromisos,
y haz que al invocarte
y clamar al imperio de tu poderosa y Santa voz
llamándote en mi auxilio,
las prisiones se abran,
las cadenas y los lazos se rompan,
los grillos y las rejas se quiebren,
los cuchillos se doblen
y toda arma que sea en mi contra se inutilice;
ni los caballos me alcancen,
ni los espías me miren ni me encuentren.

Tu Sangre me bañe,
tu manto me cubra,
tu mano me bendiga,
tu Poder me oculte,
tu Cruz me defienda,
y sea mi escudo en la vida
y en la hora de mi muerte.

Se hace la petición y se prende el tercer cirio

Oh Justo Juez, Hijo del Eterno Padre,
que con Él y con el Espíritu Santo
eres un solo Dios verdadero;
oh Verbo Divino hecho hombre,
yo te suplico
me cubras con el manto de la Santísima Trinidad,
para que me libre de todos los males y peligros
y me glorifique tu Santo Nombre.

Amén.

Divino y Justo Juez, acompáñame en mi vida,
líbrame de todo peligro y accidente;
ayúdame en juicios, líbrame de injusticias,
defiéndeme de mis enemigos
y socórreme en mis necesidades.

Así sea.

Rezar  el Credo,
Padrenuestro y tres Glorias.